¡Señor, Señor! ¡Poniendo Su alma por la salvación de todas las personas!
¡Porque, oh Señor de tu mies, trae muchos trabajadores a tu mies!
Da a los conocidos el espíritu de oración, el espíritu de tu amor, el espíritu de humildad, de paciencia y de razón. Concédeles predicar el evangelio con gran poder para cumplir tu evangelio. Que se fortalezca y aumente el deseo de quienes desean ayudarnos con obras de amor caritativo, que nuestros ayudantes semejantes se multipliquen. Premia con tus bendiciones a quienes nos hacen el bien: concede salud y prosperidad a los vivos, y da descanso a los que se han dormido con tus santos en las aldeas eternas. Perdona a quienes nos odian y ofenden, Señor, Amante de la Humanidad, ilumina sus corazones, ilumina sus mentes.
Concédenos a todos nosotros, redimidos por tu sangre, los que te conocemos y los que aún no te conocemos, la luz de la mente de tu santo Evangelio. Apresúrate a llamar y unir a todos en un solo Tu rebaño aquí en la tierra y permanecer contigo para siempre, inseparables a la luz de Tu Padre y nuestro Dios, Él está contigo y el Espíritu Santo gloria y poder para siempre. Amén.
Ver: MISIONERO