(Leer tres veces en honor a la Santísima Trinidad)
¡Padre nuestro, que estás en los cielos! Santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo y en la tierra. Danos hoy nuestro pan de cada día; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos metas en tentación, sino líbranos del maligno.
(Leer tres veces)
Virgen María, Alégrate, llena eres de gracia María, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, porque has dado a luz al Salvador de nuestras almas.
Creo en un solo Dios, Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, visible a todos e invisible. Y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, unigénito, que nació del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, increado, consustancial al Padre, por quien todas las cosas fueron; por nosotros, el hombre y por nuestra salvación descendió del cielo, y se encarnó del Espíritu Santo y de la Virgen María, y se hizo hombre; Crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato, padeció y fue sepultado; y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y ascendió al cielo, y está sentado a la diestra del Padre; y nuevamente el que ha de venir juzgará con gloria a vivos y muertos; Su Reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, el Señor vivificante, que procede del Padre, que está con el Padre y el Hijo, adorado y glorificado, que hablaron los profetas. En la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un bautismo para la remisión de los pecados. Espero la resurrección de los muertos. Y la vida del próximo siglo. Amén.
(Lea en voz baja mientras trabaja, en casa o mientras viaja hasta la hora del almuerzo)
Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador.
O brevemente: Señor, ten piedad.
(Leer después del almuerzo y antes de acostarse)
Santísima Theotokos, sálvame, pecador.