Recoge mi mente dispersa, Señor, y limpia mi corazón helado, como Pedro me dio el arrepentimiento, como publicano - gemido, y como ramera - lágrimas, tan grande te clamo con voz: Dios, sálvame, porque soy el único compasivo y amante de la humanidad.
Señor, si leo una oración sin prestar atención y me distraigo en mis pensamientos: perdóname y sálvame según Tu misericordia.