¡Creo, Señor, ayuda mi incredulidad!
* * *
Bendeciré al Señor siempre; Pondré en mi boca su alabanza. Mi alma se gloriará en el Señor: que los pequeños oigan y se alegren. Engrandeced al Señor conmigo, y juntos exaltaremos su nombre. Busca al Señor, escúchame y líbrame de todos mis dolores. Venid a él y sed iluminados, y vuestro rostro no quedará avergonzado. Este mendigo clamó y el Señor lo escuchó y lo salvó de todos sus dolores. El ángel del Señor acampará alrededor de los que le temen y los librará. Gustad y ved que el Señor es bueno: bienaventurado el hombre que confía. Temed al Señor, todos vuestros santos, porque no hay privación para los que le temen. Los pobres y los hambrientos son ricos; pero los que buscan al Señor no serán privados de ningún bien.
* * *
Bendito para uso privado
Arzobispo Ambrosio (Shchurov)
Te doy gracias, Señor misericordioso, porque has mostrado gran cuidado por mi alma, dándole la enseñanza buena y salvadora de su santa Iglesia. No deshonres mi fe, sino más bien llévame a Tu Reino Celestial salvador. Edifica Tu Reino en mi alma y haz posible que habite en él para siempre, para que Tus mandamientos no sean para condenación y destrucción, sino para corrección, remisión de pecados y vida eterna según glorifiquemos Tu venida, amén.
* Traducción sinodal.
La grandeza es genial.
Más... más, más, mejor.
Gorny: ver el mundo de Gorny.
Adviento - ver Segunda Venida.