Señor, dame el pensamiento de confesar mis pecados.
Oraciones por el futuro
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Señor, concédeme ver mis pecados y no condenar a mi hermano.
Oración a San Efraín el Sirio
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¡Señor! Veamos nuestros pecados, y dejemos que nuestra mente, atraída por nuestros propios pecados, deje de ver los pecados de nuestro prójimo, y así todos nuestros vecinos serán buenos y verán. Concede a nuestros corazones la preocupación destructiva por las debilidades del prójimo, pero todo cuidado debe tenerse en cuenta para la adquisición de la pureza y la santidad, que Tú has ordenado y preparado para nosotros, agregados. Concédenos a nosotros, que hemos contaminado las vestiduras de nuestras almas, volverlas blancas: habiendo sido ya lavados con las aguas del Bautismo, ahora, contaminados, exigimos ser lavados con las aguas de lágrimas. Concédenos ver, a la luz de tu gracia, las diversas dolencias que habitan en nosotros, los movimientos espirituales en el corazón que consume, los movimientos de la sangre y de la carne, hostiles al reino de Dios, que en él se introduce. Danos el gran regalo del arrepentimiento, el gran regalo de ver nuestros pecados antes y después de nosotros. Protégenos con estos grandes dones en nuestro camino hacia Ti y permítenos llegar a Ti, los que se reconocen pecadores que llaman y se imaginan justos para ser los que rechazan, para que podamos alabarlo eternamente en la bienaventuranza Eterna para Ti, el Único Dios Verdadero, el Redentor cautivo, el Salvador perdido.
San Ignacio (Brianchaninov). Obras literarias y poéticas. Notas sobre la creatividad