¡Oh Tú, bondadoso y generoso, Señor Jesucristo!
Todo bien proviene de Ti y por Ti, del tesoro de Tu riqueza eterna e imperecedera; Tú das a cada uno lo suyo según Tu voluntad.
No permitas que por envidia dañina me haga igual al diablo.
Derrama en mi corazón Tu bondad, Tu amor, Tu fidelidad, para que me regocije de corazón en Tus dones, que Tú, por bondad generosa, compartes entre nosotros, y Tu misericordia sobre nosotros; para que no nos carguemos unos a otros con envidias, mentiras, blasfemias y calumnias, sino que usemos todo lo que Tú nos has dado para Tu alabanza, honra y gloria, y te reconozcamos en Tus buenas obras y te alabemos, honremos y glorifiquemos por toda la eternidad.
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