Grande será en los problemas, el campeón de la tierra rusa,/ conquistando lenguas./ Así como depositaste tu orgullo en Don Mamaeva,/ por esta hazaña recibiste la bendición de San Sergio,/ Así, Príncipe Dimitri,/ ruego a Cristo Dios,// que nos conceda gran misericordia.
Tus hazañas, San Demetrio, / Dios salvará a nuestra patria, / dándote fuerza invencible. / Y ahora, fuerte representante, / mantén con las oraciones de los santos / tu ciudad Moscú ilesa// de todas las calumnias del enemigo.
¡Oh santo y bendito Gran Duque Demetrio! Aunque los días de vuestra vida terrenal no fueran muchos, habéis recibido mucho del Creador de todo, el Señor, para ser glorificados en las tierras rusas y obtener la bienaventuranza eterna en el Cielo.
¡Escúchanos, cálido libro de oraciones, nuestro vigilante representante ante el Señor! En días de paz y en tiempos de angustia, no nos dejes bajo tu cuidado, enséñanos a ser sumisos a la Divina Providencia, todo en nuestra vida es para el bien de quien guía, patria nuestra, a través de tus oraciones de las invasiones protege y fortalece a los enemigos, las contiendas y el desorden con tu cálida intercesión.
¡Oh santo santo de Dios! Ora, junto con tu santa esposa y compañera, la bienaventurada princesa Evdokia, para que la luz del rostro de Dios brille sobre nosotros y, con esta instrucción, alcancemos el Reino de la Verdad de Cristo, sin fin y eterno. Amén.
Minea es adicional. 19.05