Oh sabiduría del médico universal, / Ciro y Juan, / recibiste de Dios el poder de curar las enfermedades mentales, / junto con las corporales, / y ahora ora / para salvar la ciudad y el pueblo de los que tienen males / / y salvar con tus oraciones nuestras almas.
Milagros de tus santos, oh mártir,/ el muro de los invencibles que nos ha sido dado, oh Cristo Dios,/ con esas oraciones destruye los concilios de las lenguas,/ fortalece a la Santa Iglesia,// porque sólo existe el bien y Amante de la humanidad.
La Trinidad de la gracia ha entrado en vuestros corazones honestos,/ benditos Ciro y Juan,/ el exorcista ha aparecido contra los espíritus inmundos del miedo./ Y no precisamente como una enfermedad revelada, sino como una enfermedad secreta más veloz como médico,/ y teniendo la misma audacia hacia Dios, Amante de la Humanidad, // cura nuestras pasiones con incesante oración espiritual.
Gloriosos santos Ciro y Juan, no mercenarios, mártires y hacedores de milagros, con tu misericordia, como un muro insuperable, protégenos de todos los problemas y de los enemigos visibles e invisibles, preserva // tu incesante oración al Señor.
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Santos sin dinero y hacedores de maravillas Cosmos y Damián,/ visiten nuestras flaquezas// acepten, dennos lo mismo.
##Glorificación
Os magnificamos,/ hacedores de maravillas de la gloria, Cosmos y Damián,/ y honramos vuestra santa memoria,/ maestros de los perdidos, sanadores de los enfermos,/ e interlocutores con el Ángel.