En tu paciencia has obtenido tu recompensa, oh santísimo padre, / incesantemente paciente en la oración, / amado de los pobres y satisfecho con esto, / pero rogando a Cristo Dios, oh misericordioso y bendito Juan, // nuestras almas sean salvas.
Habéis malgastado vuestras riquezas en los pobres,/ y ahora habéis recibido riquezas celestiales,/ a Juan de todas las cosas:/ por eso te honramos en todo,/ perfeccionando tu memoria,// ¡la limosna del tocayo!
¡San Juan de Dios, misericordioso protector de los huérfanos y de los que están en adversidad! Recurrimos a ustedes y les rogamos a ustedes, sus siervos (nombres), como el rápido patrón de todos los que buscan consuelo de Dios en los problemas y dolores. ¡No dejes de orar al Señor por todos los que fluyen hacia ti en fe! Tú, lleno del amor y de la bondad de Cristo, te has aparecido como un maravilloso palacio de la virtud de la misericordia y has adquirido para ti el nombre de “Misericordioso”. Eras como un río, que fluía constantemente con generosas misericordias y alimentaba abundantemente a todos los que tenían sed. Creemos que después que pasaste de la tierra al cielo, aumentó en ti el don de sembrar la gracia y que te convertiste en vaso inagotable de toda bondad. Por tu intercesión e intercesión ante Dios, crea “toda clase de alegría”, para que todos los que acuden corriendo a ti encuentren paz y serenidad: concédeles consuelo en los dolores temporales y ayuda en las necesidades de la vida cotidiana, infundiéndoles la esperanza del descanso eterno en el Reino de los Cielos. En tu vida en la tierra, fuiste refugio para todos los que se encuentran en toda dificultad y necesidad, para los ofendidos y enfermos; Ninguno de los que vinieron a ti y te pidieron misericordia fue privado de tu misericordia. Asimismo ahora, reinando con Cristo Dios en el cielo, aparece a todos los que adoran ante tu ícono honesto y ora pidiendo ayuda e intercesión. No sólo mostraste misericordia hacia los desamparados, sino que también elevaste el corazón de los demás al consuelo de los débiles y a la caridad de los pobres. Mueve también ahora el corazón de los fieles para interceder por los huérfanos, consolar a los afligidos y tranquilizar a los pobres. Que los dones de la misericordia no escaseen en ellos, y además, que la paz y el gozo en el Espíritu Santo habiten en ellos, para gloria del Señor y Salvador nuestro Jesucristo, por los siglos de los siglos. Amén.
Día de los Caídos 12/25 de noviembre
Adquirió el nombre de “Misericordioso” por su corazón bondadoso y compasivo. Innumerables son los beneficios que San Juan brinda a los pobres, a los pobres, a los enfermos y a quienes se encuentran en diversas dificultades cotidianas.
*Mina. 12 de noviembre.
** Akathist de San Juan el Misericordioso, Patriarca de Alejandría.