Siguiendo al Cordero del Purísimo y del Pastor,/ el cordero verbal Tatiano/ no temiste a las bestias mentales,/ pero habiéndote armado con la señal de la cruz,/ los derribaste hasta el fin,/ y entraste en la cerca celestial, // donde también te acuerdas de nosotros, el mártir de Cristo, el multisapiente.
Brillaste con fuerza en tu sufrimiento, oh portador de la pasión,/ te manchaste con tu sangre,/ y como una paloma roja, volaste al Cielo, Tatiano // también reza siempre para honrarte.
¡Oh santo mártir Tatiano, esposa de tu dulcísimo Esposo Cristo! ¡Al Cordero del Divino Cordero, paloma de la castidad, se cubrió como un manto real el cuerpo fragante del sufrimiento, contado entre los rostros del Cielo, regocijándose ahora en la gloria eterna, desde los días de la juventud sierva de la Iglesia de Dios, que observó la castidad y amó al Señor sobre todos los bienes! Te rogamos y te pedimos: atiende las peticiones de nuestros corazones y no rechaces nuestras oraciones, concédenos la pureza de cuerpo y alma, inspira amor por las verdades divinas, condúcenos por el camino virtuoso, pide a Dios protección angelical, sana nuestras heridas y úlceras, protege nuestra juventud, concédenos una vejez cómoda y sin dolor, ayúdanos en la hora de la muerte, recuerda nuestros dolores y concede alegría, visítanos que estamos en la prisión del pecado, instrúyenos en el arrepentimiento rápido, enciende la Llama de oración, no nos dejes huérfanos, para que glorificando tu sufrimiento, enviemos alabanzas al Señor, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
*Mina. 12 de enero.