Maestro Señor Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que deseas que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, no queriendo la muerte del pecador, sino la conversión y la vida: Te rogamos y tenemos misericordia de ti, libera el alma de tu siervo (nombre) de toda atadura y de todo juramento de libertad, perdónale sus pecados, incluso desde su juventud, conocidos y desconocidos, de obra y de palabra, y puramente confesados, o por olvido, o escondidos en frío. Porque sólo Tú eres quien resuelve las ataduras y corrige los quebrantados, la esperanza de los desesperados, el que puedes perdonar los pecados de todo aquel que en Ti tiene esperanza. A ella, el Señor humano le ordenó, que sea liberada de las ataduras de la carne y del pecado, y acepte en el mundo el alma de tu siervo (nombre) y descanse en las moradas eternas con los santos. Por la tuya, por la gracia de tu unigénito Hijo, el Señor Dios y nuestro Salvador Jesucristo: con él eres bendita, con el Santísimo y Bueno, y con tu Espíritu vivificante, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.